Un padre de familia independiente que vive en una zona populosa de Lima, sufrió una gran desilusión al no recibir la canasta básica de alimentos dispuesta por el gobierno para paliar esta difícil etapa que vive el Perú por la pandemia del Coronavirus.
Tanto él como su esposa y sus tres hijos, se privaron de consumir algunos productos alimenticios, ya que este beneficio nunca se concretó. Más aún que, por no salir a trabajar debido a la cuarentena, no pudo conseguir durante varias semanas un ingreso económico para su hogar.
Grande fue su sorpresa y decepción cuando escuchó al locutor de una radio dando cuenta que “más de 4 mil funcionarios a nivel nacional se beneficiaron con estas canastas de víveres”.
Esta indignación y frustración del padre de familia se multiplicó a más de 4 mil familias que debieron, a nivel nacional y especialmente por su condición vulnerable, recibir esta canasta de víveres.
Esta lamentable experiencia nos lleva a reflexionar sobre la integridad en el sector público. De acuerdo al documento de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) el concepto de integridad “está relacionado al uso de poderes y recursos confiados al sector público de forma efectiva, honesta y para fines públicos”.
Al parecer esta filosofía y cultura de la integridad en nuestro país aún no está desarrollada en muchos malos funcionarios que se aprovechan y trafican con el dolor ajeno.
Valga nuestra recomendación, una vez más, a los asesores y Directores de Comunicación (DirCom), Jefes de Prensa o de Imagen Institucional de las entidades públicas, para que les insistan a sus directivos, que no pueden ni deben mancharse con actitudes negativas.
Es necesario tener en cuenta la posición del consultor internacional, David Fischman, quien señaló en diciembre del 2,019 en un evento internacional de la Contraloría General de la República, que “las personas deben aprender a vivir en base a los valores y advirtió que nuestro país está llegando recién al primer escalón en la cadena de moralidad donde las personas temen cometer actos incorrectos por las graves consecuencias”.
En ese cónclave internacional, según reportó el Portal Huachos.com, Fischman consideró que en nuestro país se debe aplicar la Escala Moral del psicólogo Lawrence Kohlberg.
En ese sentido, recordó que el primer paso es que se debe “cultivar el miedo a una conducta inmoral e incorrecta”. Asimismo, dijo que, como segundo paso, es necesario “actuar en base a las buenas conductas porque buscan pertenecer a un grupo de personas correctas, es decir, por un deseo de pertenencia” y, finalmente señaló que “se debe actuar en base a los cuestionamientos de las acciones”.
Elvis Ojeda J.
Tanto él como su esposa y sus tres hijos, se privaron de consumir algunos productos alimenticios, ya que este beneficio nunca se concretó. Más aún que, por no salir a trabajar debido a la cuarentena, no pudo conseguir durante varias semanas un ingreso económico para su hogar.
Grande fue su sorpresa y decepción cuando escuchó al locutor de una radio dando cuenta que “más de 4 mil funcionarios a nivel nacional se beneficiaron con estas canastas de víveres”.
Esta indignación y frustración del padre de familia se multiplicó a más de 4 mil familias que debieron, a nivel nacional y especialmente por su condición vulnerable, recibir esta canasta de víveres.
Esta lamentable experiencia nos lleva a reflexionar sobre la integridad en el sector público. De acuerdo al documento de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) el concepto de integridad “está relacionado al uso de poderes y recursos confiados al sector público de forma efectiva, honesta y para fines públicos”.
Al parecer esta filosofía y cultura de la integridad en nuestro país aún no está desarrollada en muchos malos funcionarios que se aprovechan y trafican con el dolor ajeno.
Valga nuestra recomendación, una vez más, a los asesores y Directores de Comunicación (DirCom), Jefes de Prensa o de Imagen Institucional de las entidades públicas, para que les insistan a sus directivos, que no pueden ni deben mancharse con actitudes negativas.
Es necesario tener en cuenta la posición del consultor internacional, David Fischman, quien señaló en diciembre del 2,019 en un evento internacional de la Contraloría General de la República, que “las personas deben aprender a vivir en base a los valores y advirtió que nuestro país está llegando recién al primer escalón en la cadena de moralidad donde las personas temen cometer actos incorrectos por las graves consecuencias”.
En ese cónclave internacional, según reportó el Portal Huachos.com, Fischman consideró que en nuestro país se debe aplicar la Escala Moral del psicólogo Lawrence Kohlberg.
En ese sentido, recordó que el primer paso es que se debe “cultivar el miedo a una conducta inmoral e incorrecta”. Asimismo, dijo que, como segundo paso, es necesario “actuar en base a las buenas conductas porque buscan pertenecer a un grupo de personas correctas, es decir, por un deseo de pertenencia” y, finalmente señaló que “se debe actuar en base a los cuestionamientos de las acciones”.
Elvis Ojeda J.
